Storia (Versione Spagnola)

Carlo Piazza inicia su vida laboral a los 14 años: primero como aprendiz de carpintero, después aladrero, comerciante de madera y productor de ladrillos.

En 1934 compra "Cementi PO", una de las primeras fábricas de cemento que aparecieron en Casalese, inactiva desde hacía cuatro años. Nace de ésta, en 1935, Forni Calce e Cementi del Monferrato “Victoria” actividad industrial de basilar importancia para Trino [Vercelli) y para tantos trabajadores

1935-1950: efectuada la reactivación de las instalaciones, el comendador Carlo Piazza reorganiza la cantera minera de Brusaschetto-Camino Monferrato. Se extrae la marga del subsuelo hasta alcanzar una gran profundidad. El material se transporta al establecimiento con una decauville que transita sobre el puente del Po. Se produce el cemento “natural” como en toda la zona de Casale.

La Segunda Guerra Mundial peraliza la actividad: las bombas inglesas dañan la fábrica; se hunde el puente interrumpiendo la decauville. Con un transbordador de gabarra se reanuda la actividad. En 1 944, cl hijo Eugenio, a su regreso de las armas y con la licenciatura en ingeniería, entra en la empresa. En 1949 el puente sobre el Po se reconstruye.

1951-1964: la recuperación del sector de la construcción hace que la producción se incremente: se necesitan nuevas instalaciones. Se acaba la era del cemento natural: se usan otros meteriales, mezclados artificialmente, para producir el nuevo cemento. Se instala un horno rotatorio para sustituir los hornos verticales. Se hace necesario el cierre de la cantera minera de Bruseschetto y se compra una cantera en Verrua Savoia. El 1 de julio de 1953 la sociedad pasa a llamarse "Cementi Victoria S.p.A."

1965-2005: se potencia la fábrica con instrumentos automáticos y actualizados; se instalan modernos sistemas de filtrado. Éste es el camino recorrido: años de trabajo en los que emerge el valor de los hombres. Riqueza representada por 60 años de presencia del ingeniero Eugenio Piazza, acompañado por sus hijos Carlo y el Mario en los años 80, lo que ha permitido que en la actualidad permanezca el último horno activo de la zona de Casale. Superados también los devastadores aluviones de 1994 y de 2000, la empresa ha conservado independencia y autonomia técnica y económica: la tercera genereción mira con optimismo hacia el tercer milenio.